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ELISA VALERIO

CURADORA Y CRÍTICA DE ARTE

Ulises Beisso. Centro de Exposiciones SUBTE
ArtNexus, #119 (diciembre 2022-mayo 2023)

Bajamos las escaleras del Centro de Exposiciones Subte para adentrarnos en un pequeño tesoro, resguardado del paso del tiempo, donde se despliega la muestra Rara Avis, del artista uruguayo Ulises Beisso (Montevideo, 1958-1996). El montaje nos ofrece una seguidilla de habitaciones conectadas por arcos de medio punto, como una guarida, que nos invita a recorrer la exposición a paso lento y mirada atenta.

Esta muestra antológica, que reúne más de cien piezas del artista que nunca fueron expuestas en conjunto, es una importante empresa de rescate y reconocimiento de su obra, que se pone en circulación desde una nueva perspectiva, en un contexto más empático y ameno que el que le tocó vivir al artista. Su obra permanece actual e invoca a la reflexión sobre la búsqueda de la identidad, en un mundo en el que lo diferente no siempre es bien recibido. En este marco la figura del curador invitado Pablo León de la Barra (México, 1972) —actual curador de arte latinoamericano en el Guggenheim de Nueva York— cobra aún más relevancia, ya que ha dedicado su carrera a recuperar la obra de artistas latinoamericanos de las décadas de los 80 y 90 que fueron censurados u olvidados por trabajar desde las minorías.

 

En el cuerpo de la obra de Beisso convive la ambivalencia: la alegría y la melancolía, la valentía y el miedo, el amor y el dolor. Gran parte de esta se organiza en series compartimentadas como cápsulas autónomas en diálogo. Si bien se diferencian plásticamente unas de otras, hay elementos comunes en todas ellas: las flores, las estrellas de cuatro puntas —también llamadas rosa náutica—, las partes del cuerpo (corazones, ojos, penes y vulvas) y el uso de la repetición como recurso. A su vez, el dibujo en primer plano, con una composición casi siempre centrada y despojada sobre planos de color monocromos son característicos en su obra. Estas series no nos hablan tanto de una relación temporal con el momento de su creación, sino más bien de una relación emocional con el estado de ánimo del autor durante su concepción.

 

Por un lado, la serie de las Doras, compuesta por varios bustos y esculturas de figuras femeninas construidas a partir del ensamblaje de distintos objetos, es vibrante y alegre. Hay en ella una intención lúdica; las doras son semidiosas que vienen a rescatar la fantasía y la pasión, mientras se oponen a los conceptos de pecado, culpa y sacrificio.

 

En esta misma línea se encuentran los muebles y objetos-escultóricos, a veces con funciones utilitarias como candelabros, atriles, cajas o altares. En el uso de una paleta de colores alta y vibrante (rojos, violetas, azules, verdes y amarillos) puede percibirse el impacto que tuvo en Beisso su estadía en México entre 1977-1979, donde conoció a artistas como Frida Kahlo, mientras estudiaba en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda —vinculada al muralismo mexicano—.

 

En la obra de Beisso podemos encontrar cierta inocencia en la mirada, que nos devuelve una imagen fresca y nueva sobre el ser humano y sus conflictos internos y sociales, que son el germen de su obra. La figura humana ocupa un lugar central en su producción, a veces más vinculada a lo autorreferencial y en otras no tanto. Cabe mencionar que cuando regresó a Uruguay en 1979 el artista curso la carrera de Psicología, mientras se continuó formando con Guillermo Fernández —discípulo del Taller Torres-García—.

 

La serie Imágenes de lo (mi) escondido nos muestra un artista más maduro y profundo, que reflexiona desde lo autobiográfico sobre la identidad homosexual en el contexto de Uruguay en las décadas de los 80 y 90. En estas pinturas la paleta es más sobria y apagada, en tonos de grises y azules, cargada de un tono melancólico y sombrío. Las piezas son intimistas y privadas, en muchas de ellas se repite la imagen de un joven en calzoncillos que nos mira desde un fondo oscuro y etéreo, a veces cargado de rosas con espinas y estrellas de cuatro puntas. La sexualidad y la erótica aquí quedan íntimamente vinculadas a la mirada del otro, que nos juzga. La belleza, el dolor y el sufrimiento se condensan en su obra.

 

Se integró a la muestra el documental La intención del Colibrí (2019) —disponible online en la plataforma Retina Latina—, dirigido por Sergio de León (Uruguay, 1971), que recoge los testimonios de la pareja y familia de Beisso en su búsqueda por dar difusión a su obra de forma póstuma.

Egresamos de la sala como si fuéramos una de esas pequeñas cajas-altar con un corazón expuesto y vulnerable. Su obra nos atraviesa como un rito de paso, del cual no es posible salir intactos.

 © 2024, ELISA VALERIO

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